Llamamiento de las Marchas de la Dignidad ante la COVID-19

Si algo nos está dejando la realidad que desde hace casi seis semanas estamos viviendo, es la certeza de como, el liberalismo, ha desmantelando en pocos años gran parte de los servicios públicos que tanto esfuerzo costó montar.

Hemos necesitado vivir una pandemia para comprender en toda su magnitud aquello que las marea blancas venían denunciando desde hace años.

Igualmente los recortes en educación, están dejando clara sus deficiencias después de años de meter la tijera impunemente.

Si hablamos de ayudas sociales, la burocratización y la falta de recursos ahogan a sus trabajadoras y ralentizan, cuando no deniegan, unas ayudas de primerísima necesidad.

Este país aún no se había repuesto de la gran estafa de 2010. En esta supuesta crisis, millones de personas fueron desechadas por el sistema. Sus vidas y sus derechos no valían nada. Aún hoy en día millones de esas personas continuaban en esa situación de extrema necesidad.

Ante esta situación de parálisis de la actividad económica, millones de personas con contratos temporales o a tiempo parcial, o autónomos, o con trabajos de subsistencia y sin contratos, no tienen ni para comer ni para pagar cualquier gasto necesario.

La situación es tan grave que es imprescindible que se afronte en lo concreto e inmediato, desde la asunción de que se trata de una crisis que va más allá de la crisis sanitaria. Una crisis sin precedentes en lo social, en lo económico y en lo ecológico.

Ante esta situación los gobiernos están teniendo una actuación errática, donde la ciudadanía esta tomando la delantera de forma responsable con apoyo mutuo y cuidado de las más vulnerables.

Desde esta perspectiva solo podemos presionar para que se pongan en marcha todos los mecanismos públicos y privados que sean necesarios para proteger al conjunto de la ciudadanía, ampliando los recursos e implementando desde ya, una Renta Básica Universal e Incondicional. De igual manera nos oponemos a que se pretenda afrontar la gravisima situación que ya atraviesan millones de personas con una renta mínima llena de requisitos y excluyente para muchas de esas personas.

Si hay dinero para los ERTE’s y para salvar a las empresas, no nos pueden decir que no se puede afrontar el fortalecimiento a corto, medio y largo plazo de los servicios públicos y la Renta Basica Universal.

El dilema de nuevo es si las administraciones optaran por salvar la vida de las personas o la economía.

MARCHAS DE LA DIGNIDAD DE CÓRDOBA

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